
"Con la fumigación matamos al mosquito adulto, pero esto no afecta a los huevos y las larvas que se siguen reproduciendo en el agua de los floreros, las llantas y albercas mal tapadas, por lo que seguimos solicitando a la comunidad que se deshaga de los objetos inservibles que acumulan agua y lave bien las albercas para eliminar los criaderos.
Aunque la fumigación puede matar una gran cantidad de mosquitos, lo que realmente impacta en su disminución es romper su cadena reproductiva, sobre todo para prevenir el dengue y la chikunguña".
Estas son las afirmaciones que hace el secretario de Salud, David Peláez, ante la expectativa de las personas en cuanto a la fumigación, ya que las lluvias han hecho que la población de mosquitos se incremente, sobre todo el fastidioso Culex, que pica durante todo el día y se cría en charcos de agua sucia y estancada, así como en solares baldíos con excesiva humedad y maleza.
Su control se hace mediante la aplicación de agentes químicos que atacan la larva del mosquito sin hacerle daño a las demás especies que se encuentren en el cuerpo de agua, ya sean peces o renacuajos.
Peláez advierte que "el Culex es un mosquito, que aunque molesto, no representa una amenaza para la vida, mientras que el Aedes Aegypti y el Aedes Albopictus, que se crían en agua limpia, son vectores de enfermedades que pueden llegar a causar la muerte o lesiones permanentes como el dengue y la chikunguña".
"La fumigación es un complemento, una herramienta para combatir el Dengue y la chikunguña, pero que no se puede aplicar sola ya que no causa el impacto deseado que es acabar con los mosquitos. En cambio si le sumamos la erradicación de criaderos e identificación de los factores de riesgo, tendremos un verdadero frente de batalla ante estas enfermedades. Muchas personas no asocian los cantidad de elementos que tienen en su entorno que son reservorios para los mosquitos y eso es algo que se debe reforzar en la educación de la comunidad", agregó el funcionario.
La fumigación espacial que se realiza través de máquinas aspersoras se hace con potentes venenos que pueden llegar a ser nocivos para las personas y aquellos insectos que no son los mosquitos, lo que puede causar desequilibrio en los ecosistemas. Por eso se hace mediante parámetros epidemiológicos establecidos y bajo estudios técnicos sistemáticos a fin de evitar causar daños al medio ambiente y a la comunidad.
Seguiremos insistiendo en que los hábitos higiénico-sanitarios en el hogar son la herramienta primordial para combatir enfermedades como el dengue y la chikunguña y que en manos de todos está el control de los criaderos. No podemos descuidar los floreros de los cementerios, los recipientes y llantas en parques y lotes enmontados. Las fases de reproducción del mosquito pueden ser interrumpidas si actuamos a tiempo", puntualizó el secretario.
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