
Abel Enrique Aragón Alvarado y Vanesa Caicedo comparten el honor de haberse graduado con honores en ceremonia oficiada en la Iglesia San Luis Beltrán de Manatí, durante una velada que estuvo llena de calor humano y respaldo institucional.
Ellos forman parte de la promoción de 56 bachilleres académicos y 80 bachilleres técnicos agropecuarios, que debieron trasladar su ceremonia para la fecha del 30 de diciembre y cambiar el escenario en el que recibieron su diploma, a causa de las inundaciones que afectan al Cono Sur del Atlántico por la apertura de un boquete en la Vía que de la Oriental conduce a Villa Rosa.
A las 11 de la mañana, en medio de un calor sofocante, la Iglesia Central de Manatí fue testigo de la culminación de un sueño, en el que los jóvenes bachilleres de la Institución Educativa San Luis Beltrán, le dieron una lección de humildad y fortaleza al mundo.
Acompañados por el Gobernador del Atlántico, Eduardo Verano De La Rosa, la alcaldesa de Manatí Silvia Pérez y varias personalidades que llegaron hasta el evento especial, organizado para congratular la culminación de los estudios de secundaria de los jóvenes que vieron inundadas sus viviendas, pero nunca sus sueños, los nuevos bachilleres se declaran victoriosos.
Abel fue el primero en recibir su diploma de bachiller, el tener los apellidos Aragón Alvarado le permite iniciar la lista y aunque nació en Barranquilla, cursó todos los estudios de secundaria en Manatí, a donde llegó su familia desde el año 2006 en cumplimiento de la misión religiosa que su padre realiza como pastor de una iglesia.
A raíz de las inundaciones se trasladaron a una casa arrendada en el centro del pueblo y allí debió esperar con ansias la fecha de su graduación. Hoy no sabe cuando se hará el retorno al barrio del que tuvieron que salir por la creciente de las aguas, pero confía en que la situación no será eterna.
Es un joven de pocas palabras, pero consagrado al estudio. Ha visto el dolor de sus compañeros que por la situación de desplazamiento forzado se han ido a los albergues.
Por su parte Vanesa Caicedo, una joven compañera de estudio de Abel, reúne la doble condición de damnificada por el invierno y discapacitada, a raíz de una enfermedad progresiva que desde los 4 años la ha afectado.
Sus ojos brillan y la voz traduce esperanza, al afirmar que le agradece a Dios por el momento que vive en la ceremonia de graduación. Ella ha sido de esas personas a las que la vida le muestra el dolor para sacar a relucir la fortaleza de pensar en grande y perseguir el éxito.
No es la única en su familia que sufre una discapacidad, su hermano padece exactamente la misma enfermedad que le ha disminuido la movilidad, por lo que ambos deben trasegar por la vida en silla de ruedas.
“Siempre le pido a Dios que nos proteja a todos, a la familia y a las personas más cercanas, en este momento en que Manatí está sufriendo como todo el resto del Atlántico, he orado mucho para que de la crisis aparezca la oportunidad”, afirma con la certeza de que tiempos mejores vendrán para el Atlántico.
La ceremonia tiene características muy particulares, nadie tiene toga o birrete, los jóvenes han llegado vestido de gala pero con toda la sencillez que caracteriza a los habitantes de municipios en el Caribe Colombiano.
El más conmovido con la historia de éxito que escriben estos bachilleres es el Gobernador Verano.”Los pueblos grandes y valerosos se forjan a partir de las dificultades que la naturaleza le impone a los seres humanos”, señala el mandatario.
Según sus palabras el potencial económico y la grandeza cultural de un continente como el europeo por ejemplo, se ha forjada a partir de la tragedia que ha representado la existencia de las guerras mundiales y las catástrofes naturales.
“Europa es grande porque ha sobrevivido a las guerras, así mismo aquí en el Atlántico estamos viviendo una prueba que se nos impone como oportunidad para salir adelante y potencializar el desarrollo”, agrega.
Para el Gobernador la ceremonia de graduación de los bachilleres del San Luis Beltrán, ha sido un hecho histórico que lo ha marcado en momentos de dificultades del departamento.
Por su parte los estudiantes lanzan al mundo un grito de victoria a partir de su incursión en la vida productiva del Atlántico y Colombia. Todos ellos, encabezados por Abel y Vanesa, tienen la enorme responsabilidad de convertir esta crisis en una nueva oportunidad.
Ante las directivas del plantel y los asistentes a la graduación, gritan en coro que muy pronto en el Atlántico “nada será igual, todo va a ser mejor”.


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