
Para las 32 familias que viven en la vereda Pita, jurisdicción del corregimiento Las Tablas en Repelón, la llegada del Gobernador del Atlántico, de funcionarios de la Unidad Nacional de Víctimas marcó el inicio lo que será el proceso de atención y reparación para quienes por culpa de los grupos armados debieron abandonar su terruño.
El Gobernador José Antonio Segebre, quien lideró la comitiva de funcionarios del orden nacional, departamental y municipal que se trasladó hasta Pita, el acto significa el momento en que el Estado colombiano comenzó a reparar a las víctimas del Departamento del Atlántico.
Segebre Berardinelli explicó que antes de terminar el 2014 ya estarán listas tres obras en la vereda en la cual habitan 102 personas, de 32 familias que viven en 19 casas.
“Ya tenemos asegurada la reparación de todas las áreas recreativas. La plata está en la Gobernación son $150 millones que están en el presupuesto del 2014. Para el tema de las viviendas como no podemos intervenir porque los predios no están legalizados, hemos hecho una alianza con el sector privado de Barranquilla para que puedan tener los materiales para reparación y mejoramiento y El colegio de Pita ya tiene adjudicados recursos por otros $150 millones para la reparación de la planta física”, precisó.
Para el Gobernador del Atlántico, “no se puede hacer la paz si no se reivindica a las víctimas de la violencia en el país, para que no se repitan esos hechos producto de pueblos bárbaros en donde no se respeta la vida”.
Por su parte, la directora de gestión interinstitucional de la unidad para las víctimas, Alba Helena García Polanco, indicó que era un momento muy importante para el Departamento y las víctimas de Pita porque se está socializando el diagnóstico del daño en el proceso de reparación colectiva.
“Es un momento en donde la esperanza hace presencia y muestra como el trabajo decidido entre las víctimas y las entidades del Estado puede sacar adelante toda una comunidad. El proceso de reparación colectiva busca identificar cuál es ese daño que se le hizo a la comunidad como colectivo y subsanar los efectos, sin que eso afecte la reparación individual a la que cada una de las personas que fue víctima tiene derecho”, anotó la funcionaria.
Precisó que lo que se está buscando es dejar la comunidad mucho mejor de lo que estaba antes, aplicando el concepto de la reparación transformadora.
“Yo fui desplazado dos veces”
Roberto Romero fue uno de los 102 habitantes de la vereda Pita que contó como por causa de los grupos alzados en armas, fue desplazado dos veces y debió abandonar su terruño para “pasar dificultades en tierra ajena”.
“En el 2000 yo estaba en la vereda Cienaguita, muy cerca de acá y se metieron y mataron a cinco. Eso fue espantoso y tuvimos que marcharnos para Villanueva (Bolívar). Después regresé para Pita y el 2003 volvieron a meterse en Pita y mataron a dos y otra vez me tocó irme a pasar trabajo porque me sacaron de mi tierra y no tenía para donde ir”, relató.
ASESORÍA DE COMUNICACIONES